Cuando nos vamos de vacaciones o por un periodo de tiempo determinado, es posible buscar una solución a un problema muy común: ¿dónde dejo a mi mascota? Está claro que recurrir a una residencia canina puede ser una idea muy acertada para dejar temporalmente a nuestro perro. Por supuesto, son lugares totalmente aptos para que el perro pueda vivir con todas las condiciones adecuadas  y necesarias ¡y sin guardarte ningún rencor!

Cómo afecta la residencia canina a tu perro: cuidado de tu mascota

En primer lugar, debes saber que los perros no sufren cuando están en una residencia. Ellos viven el presente y no son rencorosos. Por tanto, no pienses que van a estar las 24 horas acordándose de ti o pensando en que los has abandonado, ¡para nada!

En segundo lugar, debes saber que los perros tampoco conciben el tiempo como lo hacemos nosotros. Ellos no saben cuántos días llevan sin verte. Si la residencia es apropiada para ellos, van a estar ocupados disfrutando con otras mascotas y los cuidadores.

Consejos para elegir residencia canina

En primer lugar, debes elegir una residencia que te proporcione confianza. Visita varias y evalúa cómo son sus instalaciones y en qué condiciones pueden estar los perros.

En segundo lugar, es de suma relevancia que analices a los cuidadores. ¿Son personas amables? ¿Amantes de los animales? ¿Son profesionales? Lo mejor es que observes cómo reaccionan los perros ante ellos para saber si son realmente lo que aparentan.

En tercer lugar, es imprescindible solicitar documentos y permisos para saber que son establecimientos legales. Piensa que la documentación legal indica también que la residencia cumple los requisitos en salubridad. Recuerda que una buena residencia también te puede pedir información de la salud de tu perro e incluso puede solicitar su cartilla de vacunación.

En cuarto lugar, revisa si hay cámaras de seguridad en el lugar y otros servicios (como veterinario, limpieza, aseo…). Pueden ser de suma relevancia ante cualquier urgencia.

Pros y contras de una residencia canina

Los pros son muy claros. Dejar a tu perro en un buen lugar puede ser sinónimo de dejarlo en un hotel de cinco estrellas. No solo va a cambiar de ambiente, lo cual también puede ser beneficioso, sino que también va a poder disfrutar de todas las comodidades: agua, comida de calidad, actividades, adiestramiento y total seguridad.

Los contras son claramente pasajeros. Es posible que te dé pena o te entristezcas después de dejar a tu perro en un lugar que, para él, es desconocido. Sin embargo, piensa que solo van a ser unos días.

Cuándo dejar a tu perro en una residencia

Cuando desees hacer pasar a tu perro unas vacaciones increíbles, debes pensar en una residencia. En cierto modo, son establecimientos ideados para cuando debes viajar o establecerte en un lugar por un periodo corto de tiempo. Son lugares esenciales para que el perro pueda tener unas condiciones dignas y la compañía necesaria mientras tú no estás presente.

Recuerda que en una residencia canina un perro no sufre. Es un lugar adaptado para las mascotas con condiciones ideales. Y te animamos a visitar nuestra web para que veas nuestros productos.

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