El aparato digestivo de los gatos es uno de sus puntos flacos. De hecho los problemas gastrointestinales en gatos son una de las razones más comunes a la hora visitar al veterinario.

Lo primero que pensamos cuando vemos que nuestra mascota ha vomitado es que la comida no le ha sentado bien. Sin embargo, este puede ser el síntoma de distintas enfermedades que afectan a los felinos.

Las enfermedades del tracto digestivo en los gatos

La verdad es que el aparato digestivo de los gatos es muy delicado, por eso es necesario que se tenga prevista una dieta sana en felinos. Son varias las patologías que puede desarrollar tu mascota. Echemos un vistazo a las más habituales.

Enfermedad inflamatoria intestinal

La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) es un cuadro de problemas gastrointestinales. Como norma general, esta patología suele cursar con vómitos y diarreas. Lo cierto es que no se sabe mucho acerca de por qué se producen estos síntomas.

Los animales afectados con EII han pasado ya la mediana edad y la enfermedad podría estar relacionada por una interacción anómala entre la flora intestinal del minino y su sistema inmunitario.

Este último proyecta una reacción contra la comida y el resultado es una inflamación del intestino, que también puede llegar a afectar al colon y al estómago.

Una vez que estamos seguros de que el gato sufre EII, no nos queda otra que cambiar la alimentación de nuestro gato. Recibirá una cura que renueve y vigorice la flora intestinal. En casos más extremos, la mascota precisará de un tratamiento inmunodepresor, capaz de disminuir la acción del sistema inmunitario.

Gastroenteritis

La gastroenteritis en los gatos suele venir acompañada de fuertes vómitos, mucha diarrea y dolor abdominal que varía en intensidad, según la gravedad del mal que aqueja tanto al estómago como al intestino delgado.

En la gran mayoría de los casos, esta patología suele deberse al consumo de alimentos en mal estado, como ocurriría en los seres humanos. Otra causa frecuente es la presencia de elementos tóxicos o contaminados, medicinas, cuerpos extraños o plantas que no pueden comer.

Evidentemente, el felino también puede padecer esta dolencia por un origen vírico o bacteriano o porque tenga parásitos en los intestinos.

Sea cual sea la causa, la sintomatología es muy común: náuseas, fuertes arcadas y exceso de salivación. Con este cuadro es indispensable que el animal pase por la consulta del veterinario.

Intolerancia alimentaria

No importa que conozcas al felino y que nunca antes haya padecido algún síntoma. Las alergias pueden aparecer de repente.

En los gatos, la intolerancia suele desarrollarse en contra de la proteína. Además de vómitos y diarreas, el felino muestra otros síntomas relacionados con las alergias: picores, piel enrojecida, abrasiones, más bolas de pelo, otitis e incluso problemas para respirar. Ante este cuadro clínico debes acudir rápidamente al veterinario, ya que tu gato se puede estar jugando la vida.

Por último, es muy importante que acudas periódicamente a la clínica veterinaria para que el médico se asegure de que tu mascota no tiene parásitos intestinales y virus. Una dieta sana y sus vacunas evitarán los problemas gastrointestinales en los gatos y los tendrán felices.

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