La ansiedad por separación o hiperapego en los perros

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Cuando hablamos de ansiedad por separación, también conocida como hiperapego, lo primero que tenemos que entender es que el perro es un animal extraordinariamente sociable. De hecho, en condiciones normales y de vivir en manada el perro no se separaría ni 5 minutos en toda su vida del resto de la misma. Con este razonamiento entenderemos que el quedarse sólo para un perro es de todo menos natural y que de esa manera es normal que hasta un 25% de nuestros canes sufran en algún momento de su vida alguna ansiedad de este tipo.

Porque otro de los estigmas que hemos de abandonar, es sin duda, que pensemos que la ansiedad por separación sólo aparece en las primeras etapas de la vida de un perro. Siendo cierto, hay veces que sucesos agudos crean en el perro un estado que le induce a estos temores (largas estancias en una residencia canina, ruidos prolongados en el domicilio, alarmas, obras aledañas, etc). Tanto es el caso que esta “patología” aparece cada vez más en perros seniors, sobre todo cuando llegan a edades avanzadas.

Por lo tanto,  entendamos que el tener un perro con hiperdependencia no es en la mayoría de los casos por culpa del dueño o por como lo hemos tratado. Es una respuesta de defensa ante una situación para la que el perro no está preparado y ante la cual reacciona ladrando, mordiendo, orinándose, etc. Los motivos de estas reacciones son diversos, pero al final el perro lo único que intenta es dar salida a esta ansiedad.

Pero bueno, la cuestión como siempre no es el “por qué” sino el “cómo”. Para empezar la primera recomendación que dan los expertos para evitar la hiperdependencia canina es saber cómo se ha producido la separación de la madre. Una separación prematura (antes del mes y medio) incrementará la sensación de desamparo del perro, que intentará compensar con un apego al nuevo propietario. Por lo tanto la primera cuestión a tratar es garantizar que ese perro ha cumplido esa cantidad de tiempo con su madre y su camada.

La segunda cuestión a tratar es no “enfatizar” en demasía ni cuando nos vamos de casa ni cuando volvemos. Ni cuando nos vamos hemos de sentirnos culpables con él, ni hemos de profesarle un exceso de cariño, ni cuando venimos hemos de volvernos locos con un saludo y unas caricias demasiado efusivas. Por lo tanto en un caso y en otro hemos de adoptar una actitud distante (habitual técnica de no tocar, no mirar, no hablar) que haga entender al animal, que ni él ni nosotros dependemos mutuamente. Y por raro que parezca, un perro que nos recibe con un saludo “tibio” suele ser un perro más equilibrado que uno que se vuelve loco y empieza a dar vueltas sobre sí mismo.

Tercer tema, que cuando nos vamos él tenga cosas que hacer. Darle algún juguete relleno de comida que lo mantenga entretenido durante un tiempo, sacarlo a pasear un tiempo suficiente como para fatigarlo de alguna manera, etc. Cuestiones que permitan “saciar” de alguna manera al perro para que le cueste entrar en ese estado de pánico/ansiedad.

Y cuarto; otra manera de hacer entender al perro que puede estar perfectamente sin nosotros es el trato que le damos cuando estamos relajados con él en el hogar. En esos momentos hay que trabajar que él pueda descansar alejado de nosotros a varios metros de distancia y no siempre a escasa distancia. Situemos su cama o los juguetes a varios metros de donde nosotros estemos y corrijamos su interés de estar “pegado” en todo momento. Cuando esto ocurra, y veamos que él está relajado sin tener que estar pendiente, premiémosle con alguna caricia.

Este pequeño texto viene simplemente a trazar unas líneas básicas de la problemática que existe hoy en día a la hora de irnos a trabajar y dejar a nuestras mascotas en el hogar. Un problema que cada día nos afecta a más gente y que cuando estas pequeñas indicaciones no funcionan hemos de recurrir ya de manera urgente a un adiestrador profesional. Y en este caso otro consejo… el adiestrador tiene que trabajar con el perro… y con nosotros. Si nuestras pautas de comportamiento no difieren, la conducta del perro acabará siendo la misma.

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